Santa María Magdalena

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Vida de María Magdalena

La historia de María Magdalena es una de las más conmovedoras del Evangelio. Nació cerca del año 20 d.C y su nombre es una derivación de Magdalena, que hace referencia a una población de la orilla del mar Galileo, donde nació y donde Jesús la encontró por primera vez.

Instada en un primer momento por su hermana Marta, Su incesante búsqueda de Cristo le hizo pasar a formar parte de Sus Discípulos y es una figura muy relevante de la Iglesia Católica.

 

¿Quién era María Magdalena?

Ella era hermana de Santa Marta y de Lázaro, a quien el Divino Maestro resucitó. Lázaro había caído enfermo en Betania donde estaban María y su hermana Marta. María era quien ungiría al Señor con los óleos perfumados y le enjuagaría los pies con sus cabellos durante un banquete al cual Jesús participaba.

 

“Vino trayendo un frasco de alabastro lleno de perfume y, colocándose detrás junto a sus pies, llorando, se puso a regarle los pies con las lágrimas, se los enjugaba con los cabellos de su cabeza, los cubría de besos y se los ungía con el perfume.” (San Lucas 7, 37-38)

 

Mientras María lavaba los pies de Dios Nuestro Señor, su alma era purificada y el agradable olor del perdón divino la inundaba por completo. Entonces Jesús le dijo:

 

“Han quedado perdonados tus pecados. (…) Tu Fe te ha salvado, vete en Paz.” (San Lucas 7, 48.50)

 

Magdalena fue la mujer a quien Jesús exorcizó y después de esto, Ella acompañaba a Nuestro Señor, sumamente agradecida, contemplando su Divinidad, amando a Dios y Santificándose.

 

María Magdalena y la Resurrección de Nuestro Señor Jesús

De los Santos Evangelios se desprende que María Magdalena sentía un inmenso amor por Jesús. Había sido librada por él de siete demonios, le seguía como Discípula, le asistía con sus bienes y estuvo con María, la Madre de Jesús, y las otras mujeres cuando Jesús fue Crucificado.

Ella lo acompañó hasta la hora suprema de su Pasión y Muerte, como nos lo cuenta San Juan en su Evangelio:

 

“Junto a la Cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María, la Magdalena.” (San Juan 19, 25)

 

Santa María Magdalena estuvo pues presente en el momento de la Muerte de Cristo y fue la primera testigo de la Resurrección y así aparece en los cuatro Evangelios. Ella fue la que comunicó la noticia a Pedro y los demás Apóstoles.

Abrasada de amor por el Señor, María Magdalena no podía contener su deseo de estar junto a su sagrado cuerpo para embalsamarlo una vez más. Por eso al día siguiente del entierro, aún de madrugada se dirigió a la tumba.

 

“El primer día de la semana, María Magdalena fue de mañana, siendo aún oscuro, al sepulcro; y vio quitada la piedra del sepulcro.” (Juan 20, 1)

Viendo María la tumba de Cristo vacía se echó a llorar a lo que los Ángeles vestidos de blanco, sentados en el sepulcro le dijeron:

 

“Mujer, ¿por qué lloras?” (San Juan 20, 13)

 

Tal era su ímpetu por encontrar el cuerpo que, incluso al ser interrogada por los Ángeles, no se le ocurrió que pudieran ser Espíritus Celestiales los que hablaban con Ella; lo único que desea saber es dónde está el Amado y Ella contestó:

 

“Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto.” (San Juan 20, 13)

 

Dispuesta a pasar por encima de cualquier dificultad para recuperar el cuerpo de Nuestro Señor, la Santísima María Magdalena dijo así:

 

“Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré” (San Juan 20, 15).

 

Tras estas palabras, la Santísima María Magdalena, vio a Jesús, como nos cuenta Marcos en su Evangelio:

 

“Jesús Resucitó en la madrugada, el primer día de la semana, y se apareció primero a María Magdalena, de la que había echado siete demonios”. (San Marcos 16:9)

 

Al ver a María, Nuestro Señor, le encomendó una misión:

“Vete donde mis hermanos y diles: subo a mi padre ya vuestro padre, a mi Dios y a vuestro Dios. Fue María Magdalena y dijo a los discípulos que había visto al Señor y había dicho estas palabras.” (San Juan 20, 17-18) Clic para tuitear

La historia de Santa María Magdalena fue también de las más enigmáticas. San Gregorio afirma que María Magdalena, María de Betania y María la pecadora, citadas en el Evangelio, son la misma persona, razón por la cual, Ella es una de las mujeres más citadas en los Santos Evangelios.

 

Iconificación

Santa María Magdalena lleva en una mano una copa y un pañuelo que representa el momento en que se dirige a la sepultura de Jesús para limpiarle las heridas y se encuentra con la sepultura vacía, y en la otra una Cruz que representa el signo de Cristo.

En el arte Litúrgico de la Santa Iglesia, Ella es representada con largos cabellos sosteniendo la jarra propia que sirve para guardar los óleos perfumados. Su fiesta es celebrada el día 22 de julio.

Cuando rezamos la letanía de Todos los Santos encontramos el nombre de Santa María Magdalena como la primera de las invocaciones de las Santas Vírgenes. Como se puede ver al leer los Evangelios Sinópticos es que, seis días antes de la fiesta de la Pascua, María, hermana de Lázaro, en la ciudad de Betania, durante una cena, ungió los pies de Jesús y se los secó con su cabello

El Evangelista Juan deja en claro que la mujer que ungió los pies de Cristo en Betania durante una cena fue María, la hermana de Lázaro.

 

“María, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo, fue la que ungió al Señor con perfume, y le enjugó los pies con sus cabellos.” (San Juan 11, 2)

 

María Magdalena es un claro símbolo de Devoción y de total entrega, a la vez que una demostración de la inmensa bondad de Nuestro Señor, que todos los pecados perdona, gracias a la Fe. No es otra la manera de entrar en el Reino de Dios, que arrepintiéndose y entregándose al Señor.

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