El Purgatorio

El Purgatorio

El Purgatorio es el lugar donde se encuentran las almas de los justos que han muerto sin haber cumplido totalmente en la Tierra las penas correspondientes a sus pecados, y que no pueden, por tanto, ser admitidas ante el trono de Dios. Pues en el Cielo, nada puede entrar que no sea puro. Toda mancha ha de ser purificada. Todo cuanto impida la visión beatífica ha de ser extirpado.

La vida en la Iglesia Purgante

Básicamente, el Purgatorio es una dilación de la visión beatífica que gozan los santos. Y esto constituye una fuente de sufrimiento para esas almas. Valoran mejor que nosotros, que estamos en estado de prueba, el valor desmedido de la visión inmediata de Dios. Sin embargo, no experimentan culpa alguna por encontrarse allí. Aunque nos parezca increíble, no piensan en sí mismas. El motivo es muy sencillo, están estas almas inmersas en la voluntad de Dios. No se comparan unas con otras, ni son conscientes de todos los pecados que han cometido. Se han arrepentido de sus pecados y saben que Dios les ha perdonado. Carecen de voluntad propia, porque sólo tienen la voluntad de Dios: la caridad hacia Aquel que los ha creado.

Y dentro del dolor de esta purificación, de las llamas del fuego que limpian, existe una felicidad a la que nada en la Tierra es comparable. Y es una felicidad que crece día tras día, a medida que las manchas del pecado van siendo consumidas, y el fuego va eliminando la suciedad más y más hasta que las almas se abren al influjo de la divinidad. Es decir, la suciedad del pecado decrece, y las almas se abren al rayo divino. Un objeto que esté tapado no puede recibir la luz del sol, aunque el sol siempre brille de la misma manera. La única manera para recibir la luz y el calor es quitar aquello que lo tapa.

Aun así, el sufrimiento es mayúsculo. En palabras de santa María Magdalena de Pazzis: “Todos los tormentos de los mártires son como un jardín de delicias en comparación de lo que se sufre en el Purgatorio”.

La negación de la existencia del Purgatorio

El Purgatorio

Todas las penas del Purgatorio se relacionan con el pecado original y el actual. Dios creó al alma pura, simple y limpia, y con un cierto instinto beatífico hacia Él. Por el pecado original el alma se busca a sí misma, y cuando agrega otros pecados a ese original, se aleja más y más de Dios.

Hoy en día todo el mundo se cree tan bueno que el hombre no puede Mercer otra cosa que no sea el Paraíso. Esta mentalidad fatal que se ancla en las cabezas de los hombres proviene de una mala cultura que tiende a borra del hombre todo sentimiento de culpa y de pecado. El primer mandamiento de la ley de Dios: “Amarás a Dios sobre todas las cosas” queda anónimo para muchos creyentes. Para los que no creen, todas las ideologías que hoy en día predominan, coinciden en un punto fundamental: la obstinada negación del pecado, y, por tanto, del Infierno, y del Purgatorio.

La necesidad del Purgatorio

No hay lenguaje que pueda explicar, ni mente que pueda comprender la seriedad de esta cuestión acerca del Purgatorio. No se trata de una venganza de Dios, sino de un lugar de purificación.

Dios no tiene ninguna puerta que impida entrar al Paraíso y, como Él es todo misericordioso, desea que entremos allí. Él está ante nosotros con los brazos abiertos para recibirnos en Su Gloria. Pero, bien veo, la esencia divina es de tal pureza, mucho mayor de lo que pudiera imaginarse, que un alma con la más mínima imperfección, mejor sería que ella misma se arrojara a mil infiernos, antes que verse manchada en presencia de la Majestad Divina. Así pues, el alma, comprendiendo que el Purgatorio ha sido hecho con el fin de eliminar tales manchas, ella misma va allí y encuentra que ha sido tratada con misericordia al permitírsele eliminar el impedimento constituido por las manchas del pecado.

Para conocer un testimonio sobre las almas del purgatorio Click aquí

4.5/5 - (2 votos)

Compártelo:

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on whatsapp

Más Entradas

Deja un comentario

Asociación de Derecho Pontificio Heraldos del Evangelio te informa que los datos de carácter personal que  proporciones en el  formulario serán tratados por  Asociación de Derecho Pontificio Heraldos del Evangelio como responsable de esta web. La finalidad es la gestión de los comentarios que realizas en este blog. Podrás ejercer tus derechos de acceso, rectificación, limitación y suprimir los datos a heraldos@heraldosdelevangelio.com así como el derecho a presentar una reclamación ante una autoridad de control.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Acepto la política de privacidad *

Puedes ver nuestra política de privacidad, gracias

Heraldos evangelio contacto

Complete el formulario y envíe su solicitud de contacto