¿Estoy comulgando correctamente? Fátima y la Comunión

comunión bien hecha

Las apariciones de Fátima comienzan ya en 1916 con las tres apariciones del Ángel de Portugal. En los primeros dos encuentros que tiene el Ángel con los pastorcillos los exhorta a tener un espíritu eucarístico al animarles a ofrecer sacrificios. La participación en la Santa Misa es en esencia eso: ofrecer sacrificios en unión con el supremo sacrificio de la Cruz que se renueva en el Altar en cada celebración Eucarística. El Ángel les dice las siguientes palabras en la segunda aparición: “¡Orad! ¡Rezad mucho! (…) Ofreced constantemente al Altísimo oraciones y sacrificios. De todo lo que podáis, ofreced un sacrificio en acto de reparación por los pecados con que Él es ofendido y de súplica por la conversión de los pecadores. Atraed así sobre vuestra Patria la paz. (…) Sobre todo, aceptad y soportad con sumisión el sufrimiento que el Señor os envíe”.

La tercera Aparición del Ángel fue en Octubre de 1916 y es la aparición Eucarística por excelencia. Los tres Pastorcitos estaban rezando el Santo Rosario en el momento que el Ángel apareció. Tenía en sus manos un Cáliz sobre lo cual estaba suspendida una Hostia de la que caían gotas de sangre para dentro del Cáliz. Dejando el Cáliz y la Hostia suspendidos en el aire, el Ángel se postró en el suelo y repitió tres veces: “Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, os adoro profundamente y os ofrezco el preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los sagrarios del mundo, en reparación de los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y por los meritos infinitos de su Santísimo Corazón y del Inmaculado Corazón de María, os pido la conversión de los pobres pecadores”. Después, tomó nuevamente el Cáliz y la Hostia y dio a Lucía la Hostia y a Jacinta y Francisco dio el contenido del Cáliz, diciendo: “Tomad y bebed el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, horriblemente ultrajado por los hombres ingratos. Reparad sus crímenes y consolad a vuestro Dios”.

 

5/5 - (1 voto)

Compártelo:

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on whatsapp

Más Entradas

Deja un comentario

Asociación de Derecho Pontificio Heraldos del Evangelio te informa que los datos de carácter personal que  proporciones en el  formulario serán tratados por  Asociación de Derecho Pontificio Heraldos del Evangelio como responsable de esta web. La finalidad es la gestión de los comentarios que realizas en este blog. Podrás ejercer tus derechos de acceso, rectificación, limitación y suprimir los datos a heraldos@heraldosdelevangelio.com así como el derecho a presentar una reclamación ante una autoridad de control.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Acepto la política de privacidad *

Puedes ver nuestra política de privacidad, gracias

Heraldos evangelio contacto

Complete el formulario y envíe su solicitud de contacto