Cooperadores de los Heraldos del Evangelio

Cooperadores o Terciarios de los Heraldos del Evangelio

En un anterior artículo titulado “¿Quiénes son los Heraldos del Evangelio?, mencionábamos la composición de esta Asociación Internacional de Fieles de Derecho Pontificio, integrada por diversos miembros en sus ramas masculina y femenina, todos ellos entregados por entero a su labor de apostolado. Pero junto a ellos, existen numerosas personas que se sienten atraídas por la espiritualidad y el carisma de esta congregación, y a las cuales, sus deberes de estado no les permiten una dedicación exclusiva. Viviendo en el mundo y ejerciendo sus diversas ocupaciones, desean profundamente santificarse y colaborar, en la medida de sus posibilidades, en la labor de apostolado, viviendo en consonancia con el carisma de la Orden. Estas personas son los llamados Cooperadores o Terciarios de los Heraldos del Evangelio, que dedican su tiempo libre a colaborar con la Asociación y se comprometen a cumplir determinadas obligaciones.

Cooperadores de los Heraldos del Evangelio

Uno no puede amar ni admirar aquello que no conoce, por ello, es primordial conocer a fondo el espíritu de esta asociación y tener el convencimiento de que se comparte con sus miembros mucho más que una misma fe. El espíritu católico debe impregnar todos los aspectos de nuestra vida, haciendo apostolado no sólo a través de nuestras prácticas piadosas, sino también revistiendo nuestras acciones exteriores, como por ejemplo nuestra forma de vestir y modo de actuar, al espíritu de la Orden, y aspirando a la perfección de la caridad en todos los niveles. Únicamente teniendo una profunda vida interior, conseguiremos que nuestra fe católica se plasme en nuestras acciones exteriores, convirtiéndonos en auténticos apóstoles. De este modo, contribuiremos a que el prójimo reciba el mensaje del Evangelio y comprenda la necesidad de romper con el pecado .

Tras la lectura de este planteamiento, muchos pueden considerar que ser cooperador es algo dirigido a personas con cualidades extraordinarias. Nada más lejos de la realidad. Todos y cada uno de nosotros estamos llamados a la plenitud de la vida cristiana y debemos aspirar a la perfección de la santidad pues, tal como expresó San Juan Pablo II: “Los caminos de la santidad son múltiples y adecuados a la vocación de cada uno”.

 

¿Cómo convertirse en cooperador y cuáles son sus obligaciones?

  • Quien desee convertirse en cooperador deberá realizar una preparación que culminará en su Consagración a Jesucristo por manos de María, siguiendo el método de San Luis María Grignion de Montfort.
  • Una vez realizada dicha Consagración, le será impuesta la Capa de Terciario y recibirá la Insignia, en el marco de una ceremonia en la que pronunciará la fórmula de compromiso. Los cooperadores se agrupan en Sodalicios, a cuya reunión y celebración eucarística deben asistir.
  • El cooperador debe llevar una vida moralmente ejemplar.
  • Debe aspirar a la perfección en todas sus acciones interiores y exteriores, como forma de buscar lo bello, bueno y verdadero.
  • Difundir la devoción a Jesús Sacramentado y a la Santísima Virgen María.
  • Defender el Papado, que junto a las dos devociones mencionadas conforman los tres aspectos fundamentales de la espiritualidad de los Heraldos.
  • Cumplir unos deberes de piedad diarios: renovación de la Consagración a Jesús por María, rezo del Santo Rosario, de la Salve y de las Letanías de Nuestra Señora. Así mismo, deberá rezar por las intenciones del Santo Padre.
  • Asistir a la Santa Misa y a la Adoración del Santísimo Sacramento siempre que le sea posible, como modos de acercarse a Dios y obtener fuerzas en su vida diaria.
  • Hacer obras de misericordia, ofrecer apoyo espiritual, distribuir objetos piadosos…Todo ello constituye una excelente manera de compartir la alegría de nuestra fe católica, ofreciendo nuestra ayuda al prójimo y sabiendo que seremos recompensados por ello en el Cielo.
  • Vestir la capa de Terciario en las actividades pastorales así como en las celebraciones solemnes, procesiones y actos de culto.
  • Asistir a la conmemoración anual de los Heraldos del Evangelio, el día 22 de febrero, festividad de la Cátedra de San Pedro, por ser la fecha en que la congregación fue reconocida como Asociación Internacional de Derecho Pontificio.

Cooperadores de los Heraldos del Evangelio

 

La capa de Terciario refleja de manera idónea el carisma de los Heraldos del Evangelio. De color blanco, lleva en su parte frontal una Cruz de Santiago muy estilizada con el color rojo del sacrificio, y rematada en flores de lis, como símbolo del honor sin mancha. Como accesorios, los Terciarios lucen en sus capas el escudo de los Heraldos junto al símbolo del Papado, reuniendo los aspectos que conforman su espiritualidad: Devoción a Jesús Sacramentado, devoción a la Santísima Virgen y fidelidad al Papado.

Todo Terciario debe ser consciente de que es portador de poderosos símbolos que constituyen una auténtica proclamación de su fe. Ello implica su convencimiento en la necesidad de luchar con todo su ahínco en la instauración del Reino de María, anunciado por San Luis María Grignion de Montfort, convertido en un auténtico soldado de un ejército de luz. Cierto es que las fuerzas humanas no son poderosas pero es precisamente la fe en Jesucristo, la devoción a la Santísima Virgen, los Sacramentos y la necesaria vida interior, los pilares en los que apoyarse para enfrentar la lucha contra el mal en el mundo de hoy y realizar un buen apostolado. Toda lucha tiene también su recompensa, como supone para los cooperadores el participar en las gracias especiales que Dios concede a la Asociación. De este modo, con la ayuda del Todopoderoso, bajo la protección de María Santísima y actuando en todo como auténticos católicos, los cooperadores manifiestan su voluntad de restaurar todo lo bueno, bello y verdadero, adquiriendo un compromiso moral y avanzando por el camino de la santidad.

Cooperadores de los Heraldos del Evangelio